Un guayabo por Gibson

Hoy escribo partiendo del guayabo: esta semana es particularmente especial para el Ross Art Museum porque estará visitando Ralph Gibson para el opening de su exhibición allí y a su vez aprovechará la oportunidad de dar una charla en Ohio Wesleyan University. Si fuese posible estar en dos lugares a la vez, ese sería uno… el otro no lo he decidido todavía.

Gibson es una leyenda viviente y alguien que directa, o indirectamente, siempre estuvo muy vinculado con mi carrera. Durante mis años de estudiante en la universidad, escuchaba su nombre con frecuencia. Justin Kronewetter, mi querido House, es un amigo personal de Gibson y durante nuestras críticas, el trabajo de éste era una referencia constante– para las prácticas en el laboratorio, el alto contraste tan característico de su portafolio era para nosotros un norte ideal. Y no era para menos, Gibson nació en Los Angeles en 1939, y después de un breve periodo sirviendo en la Armada norteamericana, fue asistente de Dorothea Lange y de Robert Frank. De allí en adelante, ha sido un artista realmente prolífico, lleva 26 libros publicados y ha sido ganador del National Endowment for the Arts y de un Guggeinheim Fellowship. Su trabajo se puede conseguir en más de 150 colecciones permanentes alrededor del mundo y nuestro museo no es la excepción; de hecho, el Ross Art tiene en su haber uno de sus portafolios más extensos valuados en cientos de miles de dólares. Una de mis favoritas puede que sea una de sus piezas más famosas: Leda,1974 — inspirada en la mitología griega del mismo nombre. Leda fue una de las amantes humanas de Zeus, quien transformado en cisne, la sedujo para que finalmente ésta diera a luz a dos de sus hijos. Leonardo y Miguelangel tienen pinturas inspiradas en el mismo motivo, Para quién no conozca la historia detrás de la imagen podrá quizás apreciar un sugestivo desnudo, pero lo que particularmente admiro y disfruto más de la pieza es su capacidad de resumir un instante del relato con un resultado por demás minimalista.

© Ralph Gibson. Leda, 1974

Más allá del aprendizaje que nos deja Gibson como artista y maestro de la fotografía plástica, el afamado fotógrafo es también un impresionante hombre de negocios. Sin dejar de lado su pasión por el arte, Gibson ha sabido mezclar ambos mundos sin sacrificar su estilo y visión personal. Oirlo hablar sobre su creación, además de su manejo a diario de un negocio millonario, es realmente instructivo; con él no hay desperdicios. Lleva 45 años trabajando con Leica, y cuenta con su propia edición limitada de la cámara con las especificaciones del artista — esta gente simplemente no le hace cámaras a todo el mundo!

Leica signature, Gibson.

Algunas veces se toman decisiones en la vida que, si bien no sirve de nada arrepentirse, uno desearía poder regresar el tiempo. Cuando me fui a vivir en New York para formar parte del NYArts Program de OWU pude haber decidido trabajar en el estudio de Gibson… las circunstancias del momento me llevaron a trabajar en otro lugar; no me arrepiento de lo aprendido, pero no puedo evitar pensar “que hubiese pasado si…” Quizás por ello es que no puedo evitar sentir una tremenda nostalgia por no estar mañana ahí en el museo para la recepción con él… emails irán y vendrán porque supliqué que me contaran hasta el más mínimo detalle. Si lo cumplen, se los publicaré.

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