“Soy fotógrafa, otra vez” / ART FOR HEALTH.

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Maritza Tortolero, fotógrafa venezolana y ahora residenciada en Madrid, fue diagnosticada con artritis reumatoide a los 14 años, y a pesar de haber entrado en remisión, hace año y medio comenzó a sentir fuertes dolores musculares en todo su cuerpo. Esta vez le había sido diagnosticada Fibromialgia, una condición que provoca dolor intenso generalizado y un estado de cansancio permanente. El tratamiento es largo y muy costoso.

Conocí a Maritza en Caracas en lo que supongo sería el año 2005, y hemos permanecido amigas desde entonces. De ella siempre me ha impresionado su determinación y su firme presencia a pesar de su pequeña figura. Por ello, no me sorprendió cuando Maritza buscó en su oficio la manera de sobrellevar la situación. El pasado 15 de diciembre inició una campaña de crowdfunding para su recuperación y para educar sobre lo que significa vivir con Fibromialgia. A través de ART FOR HEALTH y su serie fotográfica LIFE como recompensa, espera recaudar cerca de USD $20.000.  La campaña terminará en pocos días, y ella y su equipo llevan ya más del 75% de la meta cumplida.

Me quise sentar con ella para que me contara sobre su experiencia como fotógrafa, las fotografías que fungen como recompensa, y lo que implica diseñar y lanzar una campaña a beneficio de una causa. Me permitió ver imágenes que se quedaron por fuera de la edición final y también me habló de su reconciliación con la fotografía.

Cristina Matos-Albers: Como nace Art for Health y como surge la serie Life?

Maritza Tortolero: La idea inicial fue hacer una simple recaudación a través de amigos y familia, pero hablando con una amiga que se ha encargado de otras campañas, y ahora se encarga de la mía, me sugirió que al ser yo fotógrafa usáramos algunas de mis fotografías para darla como recompensa.
Lo primero era buscar entre mis archivos y si encontraba algo inédito, mejor. Así fue. Encontré una serie que había tomado en 2010 en los Pueblos Negros de Guadalajara, comunidad de Madrid, y que yo no había publicado.

CMA: Tus fotografías son el epicentro de la campaña, lo que es natural que suceda como fotógrafa, y seguro podías sacar otras imagines pero, ¿Por qué escogiste esta serie en particular? ¿Por qué ese lugar?

MT: Con esta serie sentí que retrataba la forma como veo la vida en este momento. Hay cielos abiertos, muy azules, hay rocas que me indican fortaleza, flores que me dicen alegría. El díptico que se titula LIFE es una camino de piedras ascendente, con huecos pero a su vez con descansos, también con flores. Creo que eso es la vida: caminas y aunque te puedas caer, también tienes como levantarte y reposar para retomar tu camino.

El lugar lo propuso un alumno pero ya un amigo fotógrafo me había recomendado la zona. Era primavera y aquello era un deleite visual. Me había recomendado particularmente los Pueblos Negros, porque allí se da una roca oscura de la que salen lajas y con las que construyeron todas las edificaciones. La escalera de rocas que ves en la postal en realidad no es una escalera… es el techo de una casa; un techo tan bajo que estaba a la altura de mis ojos, imagínate! (risas)

catalogoCMA: ¿Consideras que son fotografías cercanas a tu estilo como fotografo, o se aleja de la temática que normalmente abordas?

MT: Se acercan a mi estilo. Primero en cuanto a encuadre, porque suelo dejar espacios muy limpios, sobre todo en la parte superior de la imagen. Por otra parte hacia tiempo venía trabajando una suerte de paisajes continuados (así los llamé) e incluso expuse un par de ellos en el Salón Aragua y en el MAO en Venezuela.

CMA: Me llama muchísimo la atención la decisión de fragmentarlas, terminan siendo símbolos de etapas, momentos, que juntas hacen un todo mayor.. una vida.

MT: En un inicio fue algo inconsciente. No tenía en mente que las fotos retrataran mi forma de ver la vida, pero los paisajes continuados sí los hice a conciencia. Lo hacía también con ciertos retratos (ej: serie REDES), pero luego al ver en conjunto varias de mis series, sobre todo la de ASA, HISTORIA CLÍNICA, que es un estudio de mi cuerpo y sus signos de mi artritis, que mi cuerpo lo fui fragmentando, viéndolo por partes que luego conformaban el conjunto, y me di cuenta que así comencé a ver todo lo demás que iba haciendo a nivel artístico.

Los paisajes continuados los hice por primera vez en un parque en Nevada, USA, llamado Valley of Fire, e inconscientemente me iba moviendo a través del paisaje como si fuese una cámara de cine. Creo que algo de mi previa experiencia audiovisual también pudo tener algo que ver. Luego vi que aunque parecían la misma foto no lo eran, se podían juntar para continuar. Yo siempre insisto que soy más de retrato, pero Valley of Fire y este sitio me hacen dudar. Me gusta acercarme a lo que fotografío. Y no por medio de un zoom, a menos que no haya otro camino.

CMA: Bueno, pero un fotógrafo puede tener múltiples intereses, ¿no crees? O piensas que debe haber una única fortaleza y desarrollarla…

MT: No, creo que puedes tener varias fortalezas y desarrollar las que más te interesen. Cada vez me convenzo más que no debes encasillarte, ni en la fotografía ni en nada, porque te cierras y en el caso puntual de la fotografía cerrar tu visión no lo creo recomendable. Además, no tiene nada que ver con crear un estilo.

CMA: Es curioso que mencionas que te gusta el retrato, pero en esta serie no los hay. ¿Que pasó con las personas que vivían allí? ¿con los dueños de la casa del techo bajo, por ejemplo?

MT: No había mucha gente a nuestro paso. Sin embargo sí hice uno que otro retrato pero no encajaban en esta serie. Y adivina que? El que más me gusta es un retrato segmentado! Maritza-Tortolero

CMA: Este retrato es una de tus favoritas y sin embargo se tuvo que quedar por fuera… ¿fue difícil tomar esa decisión? ¿Cómo es despegarse de la fotografía predilecta en pro de una serie más consolidada?

MT: Uff, si, muy difícil! Fue un buen ejercicio. Sé que este retrato fue un buen hallazgo en un lugar tan solitario y me costó tomar la decisión de [hacer sólo] paisajes porque solía repetirme “soy retratista, el paisaje no es lo mío.” Pero fíjate que en este caso, yo misma lo dejé por fuera porque sabía que no encajaba.

Ahora me doy cuenta de que aunque haga ambos [tipos de fotografía] y vaya a hacer otros más, voy conservando un estilo, que no es más que mi manera de ver.

CMA: La campaña nos lleva de cerca a conocer tu batalla con los dolores extremos de la fibromialgia, y pienso en que la fotografía no es precisamente fácil en términos físicos… los equipos pesan, las caminatas pueden ser largas, componer puede llevar a posturas tremendamente incómodas. ¿Cómo se combinan ambas en tu vida?

MT: La verdad es que para mi hacer fotos me funciona de analgésico. Es impresionante, no me doy cuenta de las posturas ni de lo que camino, soy inclusive de la que se encarama en algo si es necesario o me tumbo en el piso, me doy cuenta de los dolores una vez que termino la sesión. Para cuidar mi cervical sí tomo medidas: me pongo algo en la cintura, bien sea un koala (aunque no me gustan para nada) o un cinturón que me permita apoyar allí la cámara. Llevar el morral hacia adelante también funciona, porque además me facilita el tener que sacar algún lente o batería. Con los dolores extremos de la fibromialgia al principio no me sentía capaz. Pero ahora se que lo que mejor es moverme. Ultimamente estoy haciendo pruebas con el iPhone y me está resultando muy divertido. Además me entretiene cuando salgo a caminar.

CMA: La comunidad fotográfica es una de las más solidarias que conozco, ¿como ha sido la respuesta de otros fotógrafos?

MT: Los fotógrafos amigos y conocidos han sido muy solidarios, cada uno de la manera que ha podido. Curando la muestra necesité ayuda, y siempre es lo más recomendable porque uno es subjetivo. Para armar la campaña también me han ayudado, y me siguen ayudando porque estar demasiado tiempo frente a la computadora es terrible para mi. Mi capacidad cognitiva está recuperada porque ahora duermo, entonces no me pierdo ni se me olvidan las cosas, pero hace un año no sabía ni donde estaba parada. A trabajar en el laboratorio digital me ayudó un amigo fotógrafo, aunque afortunadamente no ha sido mucho lo que ha habido que hacerle a las fotos, y a curarlo me ayudó una amiga diseñadora, artista, que como me conoce mucho dio en el clavo. Luego los títulos los puse yo y armamos el catálogo.

CMA: ¿Consideras que la campaña se convertirá en algo recurrente o fue algo puntual para éste año?

MT: Por mi parte esta campaña ha sido un descubrimiento más de los muchos que he hecho, y es que quiero que la campaña se extienda, ya no como campaña de recaudación –a menos que sea necesario- sino como campaña para que muchos vean el poder del arte y la creatividad, y que nada puede mermar tu felicidad porque es una cuestión de decisión: que no tiene nada que ver con estar triste, es natural estarlo en muchas circunstancias, pero tu felicidad sigue estando allí si así lo quieres. Estas dos ideas las quiero seguir promoviendo, a la par de mi trabajo con la fotografía, con la cual me he reconciliado…

CMA: “Reconciliarte con la fotografía…” ¿Quiere decir que en algún momento no estuviste de buenas con ella? ¿Tuvo algo que ver con la Fibromialgia?

MT: Si, todo esto me ha reconciliado con la fotografía. Pero no, no tenía nada que ver con mis condiciones de salud, era más con la entrega apasionada. Sucede que al venirme a España estuve más de dos años intentándolo como fotógrafa y se dieron algunos trabajos pero nada suficiente como para vivir de ello. Sentí que la fotografía me había dado la espalda, que mi esfuerzo hacia ella acá me daba pocos frutos y hasta llegué a cuestionarme como fotógrafa. Así que me busqué un empleo algo más convencional en cuanto a horarios y sobre todo algo que por ser freelance de siempre poco conocía: salario!

El hecho es que a pesar de no abandonarla del todo, aún teniendo este trabajo que me gustó desde el día uno, tenía a la fotografía en segundo plano. Debido a esta campaña he tenido que mirar de nuevo diversos archivos y no se si va de la mano con mi actitud actual, pienso que sí, pero ya no me lo cuestiono: soy fotógrafa, otra vez.

Acepto el valor que tengo como tal y lo reconozco, el no hacerlo puede ser un disfraz de poca humildad. Una cosa es creerte el mejor –no me creo ni la mejor ni la peor- y otra cosa es creer en lo que haces. Voy por lo segundo: creo en lo que hago, pretendo y quiero seguir haciéndolo. No tengo dudas.

CMA: Entonces, ¿se puede ser retratista y paisajista, freelance y asalariado, todo al mismo tiempo? (risas)

MT: Tal cual! Tu valor no está en cuanto tiempo le dediques. Si le dedicas los fines de semana o lo que sea, tu valor está en el resultado final, el tiempo puesto en realizar el trabajo no te hace más o menos fotógrafo.

CMA: … el valor está en el fruto que le saques a tu trabajo…

MT: Sin duda, los frutos que le saques a nivel profesional o personal. Siento la fotografía más como una experiencia de vida. Hoy tengo menos miedo a equivocarme, a no “destacarme” y mi objetivo es comunicar algo.

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MaritzaTortoleroVideoLes invito a visitar la página de ART FOR HEALTH para aprender sobre su causa y apoyar a Maritza en lo que puedan. La campaña estará activa hasta el 13 de Febrero, y utiliza el hashtag #ArtforHealth.  A ella pueden encontrarla  como @maritzatorto en Instagram y Twitter, y acá su enlace en Facebook Maritza Tortolero Fotografía.


Por: Cristina Matos-Albers.
Fotografías: Cortesía de Maritza Tortolero.

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