Rescatando a Jack Spencer

Hace ya un mes fui con Justin al lugar donde nos cortan la mayoría de los marcos para las obras del museo. Culver Art & Frame no es un lugar abierto al público puesto que ellos sólo distribuyen al mayor a casas de marquetería y a unos pocos museos en el área. Cuando llegamos, Justin, quien tiene una larga relación con ellos, pidió al chico en la recepción que me diera un tour. De inmediato el dueño salió a recibirlo, y le dijo al muchacho que regresara a su puesto de trabajo y que él se encargaría de enseñarnos el lugar. Desde que el tour empezó mi estado mental fue un “wow” constante — la recepción no develaba el mundo que se abría tras la estrecha puerta que daba hacia el depósito.  Era un lugar enorme, lleno de todo tipo de maderas y metales para marquetería, vidrios y acrílicos tratados con químicos para reducir reflejos, y cortadores electrónicos de pass-par-tout. Justin le preguntó si tenía un estimado de cuanto podían tener en inventario  y el dueño cándidamente respondió que siempre intenta tenerlo por debajo del millón de dólares. De inmediato pensé que en Venezuela ni siquiera se consiguen pliegos de pass-par-tout superiores a los 80 cms y hasta escasea el papel para poder imprimir en plotter. Juro que disimulé mi asombro lo mejor que pude. El señor comentó que muchas veces prefiere tener un stock “limitado” –me causó gracia que usara esa palabra–  porque mantenerlo en buen estado puede ser complicado. Comentó que especialmente la madera que importan de Asia tiende a venir con problemas de insectos, aparentemente al recibirla los problemas son imperceptibles pero que al cabo de un tiempo comienzan a ver polvillo blanco debajo de los estantes, y seguidamente levantó un pedazo de madera que había sido importado de Tailandia, tallado a mano y con un barniz color chocolate … no soy muy fanática de los marcos recargados, pero éste era realmente precioso. Al voltearlo, la madera tenía surcos que se extendían de un extremo al otro que la hacían ver como si también la hubiesen tallado por detrás; con sólo pasarle la mano el marco se deshacía como al tocar la ceniza de un cigarro que se ha consumido poco a poco. El hombre la regresó a una enorme pila de material aparentemente de desecho que decía “for credit” y explicó que el convenio es que el fabricante responde por la piezas dañadas por no haberlas tratado debidamente con pesticidas.

Gussie's Magnolia, 1997. Jack Spencer

Gussie’s Magnolia, 1997. Jack Spencer

Para nosotros en el museo el tema no es algo extraño. Todas las piezas se colocan en marcos debidamente tratados y con materiales libres de ácido que prometen evitar el envejecimiento prematuro del papel. Sin embargo, aún tomando precauciones, no logramos escapar por completo. El martes casi antes de cerrar me topé con dos fotografías de Jack Spencer y haciendo una larga historia corta, éstas dos fotos necesitan trabajo de inmediato; no sólo el material de montura ha perdido fuerza y las obras terminaron ladeadas dentro del cuadro, sino que además conseguí insectos dentro de ellas. No es para nada un escenario alentador, eso jamás es buena señal! Pero lo cierto es que la reparación debe ocurrir de inmediato porque debemos recolectar las muestras para mandarlas a un laboratorio y que nos digan que clase de animal podemos tener dentro de los archivos. Así que lo primero que hice al llegar el Miércoles fue desmontar una de las obras y limpiarla extensivamente. Es un trabajo meticuloso, sobre todo porque los métodos que usan las galerías pueden variar ampliamente. Mis favoritas son las monturas tipo T hechas con cinta de hilo porque son menos dañinas para la pieza a la hora de tenerlas que remover. Para mi desgracia, la de Jack Spencer o la de las piezas, quien montó éstas dos obras decidió utilizar puntas plásticas auto adhesivas. Son un horror: con el tiempo se deslizan, dejando un rastro de pega en la base de la montura y son imposibles de quitar sin dañar aún más la base —  la misma base donde Spencer firmó la pieza, claro está. Desastre! y para más colmo Justin de viaje. A fin de cuentas me aventure a repararlas. Pasé gran parte del día trabajando en una sola pieza (nada pequeña, con unos 66 cms por lado), limpiando los rastros de pega y las manchas que van dejando los animalitos sobre el papel. Las trabajaré con especial cariño porque Spencer se reivindicó conmigo. Hace unos años había visto un trabajo que él había hecho con unas flores y a mi no me había agradado en lo más mínimo. Pasó el tiempo y dejé de revisarle el portafolio… bien tonto de mi parte porque pasé por alto su portafolio Native Soil. Cuando llegué al museo, me encontré con dos pequeñas reproducciones de éstas fotografías en la computadora y de inmediato me encantaron. Me había hecho una nota mental de buscarlas en físico en algún momento que tuviese libre pero nunca lo hice. Eventualmente me tocó catalogar el estante donde estaban guardadas y así es como ahora me pasaré un par de días con ellas.

Cooter in the Corn with Horn, 1996. Jack Spencer

Cooter in the Corn with Horn, 1996. Jack Spencer

Ambos retratos pertenecen al portafolio que Spencer culminó en 1999 llamado Native Soil. En él, retrató principalmente los estados de Louisiana y Mississippi, su gente, su música, sus campos vacíos, su miseria, su alegría. Es un trabajo nostálgico, lleno de soledad y desamparo, pero lejos de ser condescendiente, sus retratos despiertan orgullo y dignidad. Como ya acostumbro, les dejo un par de links que me parece vale la pena revisar. Entre ellos, su página oficial y una de las galerías que ahora lo representan. Les recomiendo que lean el artist statement que publicó en su página web porque creo que hace un par de observaciones importantes sobre su proceso creativo y más que nada sobre su filosofía como artista. En particular me identifico mucho con su postura sobre el significado del trabajo y lo innecesario de explicar todo lo que se fotografía, dándole paso a quien observa para sacar sus propias conclusiones sobre la imagen.

Flipboard

2 thoughts on “Rescatando a Jack Spencer

  1. Cristi, espero que esta bitácora de aventuras tenga respaldo físico y digital. Hay muy buen material didáctico en este asunto y de repente se convierte en tema “masterizable”
    Besos

    • Hola!
      Si, después del robo del disco duro como que debería tener respaldos. Lo bueno es que está todo montado en internet y lo puedo ver desde donde quiera; ahora, nunca se sabe cuando la gente de WordPress decida quitar el servicio… aunque, quizás es más probable que Chávez elimine el internet primero, jaja!
      Beso!


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