La fotografía incómoda

Agosto 19, celebrando el día internacional del fotógrafo y el maravilloso arte de pintar con luz. Pero hoy, los venezolanos nos despertamos a un periódico que en primera plana no muestra fotografía alguna. ¿Protesta o autocensura? La imagen de la morgue de Bello Monte ha sido el centro del huracán la semana entera. Eso, señores, habla del poder de la una sola fotografía… y mas que nada, dice mucho sobre lo incómoda que puede ser para aquellos que perpetran maldad.

Es un día valioso y bien merecido: es fácil olvidarse el largo recorrido que ha dado la fotografía para hoy posicionarse como una de las grandes artes plásticas, y convertirse además en uno de los principales métodos para la denuncia. James Nachtwey, consagrado fotógrafo de guerra, confía que su trabajo le da voz a aquellos que no la tienen y considera que es el antídoto contra la guerra.

El NacionalPero desde su comienzo la fotografía ha despertado pasiones. 1839 es el año que, según muchos libros, marca el inicio de ésta con la invención del daguerrotipo y el calotipo. Son dos procesos diferentes  y cada uno con un aporte importante para la ciencia de la fotografía. Primero, el daguerrotipo logró reproducir, con exposiciones relativamente cortas para la época, imágenes con sorprendente fidelidad; su único problema era que al trabajar sobre placas, eran piezas únicas e imposibles de reproducir. Por su parte, el calotipo, aunque sacrificaba resolución, fue el primer proceso de negativo-positivo muy parecido al que usamos hoy en día. Esa capacidad de partir de un negativo le permitía ser reproducido innumerables veces — así se dieron entonces los primeros pasos para que hoy en día la fotografía sea un medio masivo de información.

Hasta hace poco, la gloria le pertenecía al químico francés Louis Daguerre y al inventor inglés William Fox Talbot, responsables de cada método respectivamente, pero poco se hablaba de Nicéphore Niépce, quién ya había logrado la primera fotografía en 1825. La primera fotografía que logró mantener fue una vista desde su estudio tomada con una cámara obscura –la exposición duró aproximadamente 8 horas. Niépce no tenía tanta dificultad con el tema de la captura, sino más bien en el método de fijado para que la imagen pudiese perdurar en el tiempo. Daguerre había sido en ese entonces su ayudante en el proceso, e incluso después de la muerte de Niépce en 1833, continuó obsesionado por detener el tiempo y capturar “la realidad” . Lo curioso es que no fue sino hasta recientemente cuando se conoció sobre la labor de Niépce dentro de la historia de la fotografía — se especula que Daguerre era un hombre que se manejaba muy bien entre los círculos sociales, y haciendo alharaca del proceso que además llevaba su nombre, logró venderle el invento al gobierno francés “por el bienestar de los franceses,” y por lo que le accedieron a pagar una importante suma de francos anuales. Niépce por supuesto quedó en la oscuridad y no vivió lo suficiente como para ver el éxito de su método.

muchos pensaron que era el fin de la pintura. Y de cierto modo, lo fue… 

La fotografía pronto se consagró como el invento del momento; muchos pensaron que era el fin de la pintura. Y de cierto modo, lo fue… al menos fue el fin de la pintura como la conocían, de ese rigor académico del medio y se abrió paso a una nueva manera de representar el mundo. Ya los pintores no tenían que ser los responsables de copiar la realidad: al hacer un retrato ya no tenían que dibujar hasta el más mínimo detalle con la minuciosidad que se esperaba. Con la llegada de la fotografía, Monet y otros artistas se revelaron por completo a los cánones de la pintura tradicional con lo que nació entonces el Impresionismo, dónde el objetivo era crear una obra que a grandes rasgos fuese una representación de las sensaciones del artista, la percepción de la luz, y no una copia fiel de la realidad.

Hoy entendemos que la objetividad es una utopía. Y que aún cuando la cámara intente capturarla, no es más que una interpretación de esa realidad — la gran escritora Susan Sontag debate a fondo el tema en su ensayo On Photography. Lo que si es cierto, es que la fotografía no hace milagros. El fotógrafo debe colocarse frente a la realidad y asumirla como punto de partida, aún cuando sea para interpretarla. Esa fotografía de la morgue que tanto incomoda al gobierno también tuvo su punto de partida en una realidad; y aunque el proceso fotográfico es una edición de la vida misma, siempre revelará algo concreto.

Flipboard

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*